Nueva Cumpeo, un esfuerzo inclusivo.

 

Después de empezar a conocer una realidad tan compleja como es la discapacidad a partir de una investigación para la universidad, debo decir que mi trabajo me ha llevado a conocer de cerca una dimensión humana que poco había experimentado anteriormente. Mis hipótesis iniciales fueron planteadas desde el desconocimiento, sin embargo y a poco andar, fui motivado por el hallazgo de la única radio comunitaria en Chile que hace más de quince años empezó a transmitir gracias al esfuerzo de personas en situación de discapacidad. Entonces dirigí mi trabajo hasta allí para conocer un esfuerzo que para mí fue inspirador desde el comienzo.

En este camino aparece José Miguel Castro, el fundador de la radio, un hombre que vive con una discapacidad visual de un 70% y una pequeña limitación física de un 20% que muy poco se le nota al caminar.  A pesar de todo, cada mañana abre las puertas de la Nueva Cumpeo con orgullo por un trabajo realizado por años en compañía de colaboradores que viven también con alguna limitación física, sensorial o intelectual. Sin embargo, la radio incluye a personas sin discapacidad que participan locutando contenidos diversos para complementar la programación y acompañar a sus auditores, sin una remuneración de por medio y sin mayor interés que las ganas por levantar en Cumpeo, un proyecto comunitario de largo plazo que contribuye directamente con la identidad de la comuna de Río Claro. En esencia, se trata de un espacio inclusivo que paradójicamente integra, desde la discapacidad, a una comunidad de personas mayoritariamente sanas; una escena poco común y que a la larga transforma a esta innovación, en una lección que nos permite reflexionar sobre la necesidad de integrar las diferencias, fundamentalmente porque las diferencias son parte de todos nosotros.

Así mismo, las limitaciones en la radio Nueva Cumpeo no se detienen en la discapacidad de sus colaboradores. El buen funcionamiento de los equipos y el pago de los insumos cada mes, representa un nuevo desafío para su administración, compuesta por personas que viven principalmente gracias a la Pensión Básica Solidaria de Invalidez ($102.897). Pero las ganas por superar las dificultades parece determinar a quienes comparten la épica de este proyecto, que a pesar de la escasez de recursos, los aportes voluntarios llegan como reconocimiento por la vocación de servicio, la recompensa por el aporte social y por una tarea que contribuye de manera sostenible en la comuna, a través de campañas de ayuda social, reuniendo recursos para bingos, completadas y otros eventos a beneficio, junto a un sinnúmero de iniciativas que se levantan así como las voces que aunque llueve, truene o relampaguee en Cumpeo, cambian la vida y el ánimo de un poblado en el que viven personas trabajadoras, vinculadas principalmente a las actividades agrícolas, donde la mayoría se conoce desde niño y donde el tiempo avanza a un ritmo distinto al resto del país.

Llegar hasta aquí no es difícil, basta ingresar a la ciudad de Molina y avanzar hacia el sur en dirección a la cordillera unos 23 kilómetros para dar con Cumpeo. El poblado es de fácil acceso, y recorrerlo, aún más por su tamaño. Sin embargo, hay quienes recorren sus calles todos los días. Sólo imaginen la dificultad que supone para una persona en silla de ruedas transitar por caminos que no están adaptados para su limitación y acceder a la radio porque es necesario sentirse integrado y porque “estos pequeños paraísos se construyen en comunidad”, una lógica que no terminaremos de entender hasta que la experiencia de aquellas personas que integran el 20% de discapacitados en Chile, llegue hasta nosotros a través de su testimonio.

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